Sin duda tener un jefe difícil puede ser una pesadilla. Podemos estar a gusto con nuestros compañeros, con el lugar donde trabajamos, con aquel producto o servicio que ofrecemos, con nuestros clientes y proveedores pero cuando con nuestro jefe no tenemos una buena relación, nuestro trabajo puede ser un infierno.

Lo ideal es que durante el proceso de reclutamiento podamos tener una entrevista con quién será nuestro jefe directo. Es muy precipitado hacerse un juicio radical con tan solo cruzar algunas palabras con él o ella, pero de alguna forma nuestra intuición nos puede decir mucho. ¿Cómo te sientes hablando con esta persona? ¿Qué primera impresión te dejó? ¿Qué comentarios hace? ¿Qué expresa su mirada? ¿Sientes que “haces click”? Si de entrada no te sientes cómodo, te sientes demasiado intimidado o presientes que las cosas no marcharon muy bien, más vale prestar atención y posiblemente buscar otras oportunidades.

Sin embargo en ocasiones, puedes llevar un tiempo trabajando para la misma empresa y de pronto comenzar a tener demasiados altibajos con tu jefe, o incluso podrían cambiar al que ahora tienes o cambiarte a ti de puesto. Por lo que deberás saber lidiar con un jefe difícil. A continuación algunos puntos a tomar en cuenta:

1.- Hechos más que palabras: Enfoca todos tus esfuerzos en realizar un buen trabajo, deja que los resultados de tu trabajo hablen por si solos. Procura estimular tu autoestima y tu valor constantemente sin esperar que sea tu jefe quién apruebe o halague lo que has hecho. Demuestra constantemente una actitud positiva ante el trabajo y muéstrate ante los demás como una persona proactiva y responsable.

2.- Haz muchas preguntas: Algunos jefes creen que sus colaboradores saben leer su mente y que tienen claro cuales deben ser los pasos a seguir (o que ya por su cuenta lo averiguarán). Siempre asegúrate de tener el panorama claro y las instrucciones precisas de lo que se debe hacer para cumplir los objetivos. Asegúrate de conocer: ¿Cuáles son las expectativas que tiene tu jefe en relación a cierta tarea o proyecto? ¿Qué espera de ti y de tu trabajo? ¿Cómo puedes ayudarle a cumplir sus metas y sus objetivos? Una buena comunicación y evitar los malos entendidos a tiempo puede ayudar mucho en la relación.

3.- No cruces la línea: Mantente siempre al margen de posibles enfrentamientos, discusiones acaloradas o demostraciones de ego y poder. Seguramente más de una vez ésta persona te ha llevado casi al límite de tu tolerancia y paciencia. Sin embargo, no puedes cruzar la línea del respeto. Si tu jefe tiene constantes faltas de respeto para contigo y ha llegado a mermar en tu autoestima e integridad será momento de poner un alto y cuestionarte si es el jefe o el trabajo que quieres tener. Al final una relación de trabajo es un intercambio, no un favor. Por lo tanto, no permitas que nadie te humille ni le reste valor a lo que haces, intenta manifestar tu desacuerdo, siempre, de una manera cordial y profesional.

4.- Dale su lugar: En el organigrama de la empresa tu jefe ocupa un lugar y por lo tanto debes asumirlo y respetarlo. Saltarte a tu jefe, evidenciar su incapacidad en una reunión o burlarte de él puede ser muy contraproducente. Sea tu intención crecer o no en esa empresa debes ser muy cauteloso con tus comentarios. Siempre deberás respetar el lugar que tu jefe se “ha ganado” en la organización.

5.- No te victimices: Sé sensato con tus sentimiento y pensamientos. No hagas suposiciones de cosas de las que no estás completamente seguro. No te tires al drama y mucho menos tomes todo como personal. Analiza si la actitud de tu jefe es únicamente contigo o es así con todos los demás. Si hay algo que entre tú y tu jefe no está fluyendo correctamente es momento de tomar cartas en el asunto y descubrir qué es lo que está pasando realmente, para poder actuar en consecuencia. Darle vueltas al asunto todos los días e ir acumulando odio, coraje y rencor no es nada saludable, es mejor actuar a tiempo que victimizarse y sufrir.

Jack Welch decía: “Seguramente no hay nada peor en el mundo de los negocios que trabajar para un jefe que no quiere que triunfes”, yo digo que tristemente la posibilidad de toparte con un jefe poco capaz y difícil es muy alta, pero también es cierto que de esta forma se aprenden grandes lecciones y que te dan la oportunidad de analizar aquello que de ninguna manera quisieras tú hacer o repetir con tus colaboradores. Pero eso sí, jamás permitas que un jefe obstruya tu crecimiento o peor aún dañe tu integridad, tu autoestima, tus metas y tus sueños. A esos jefes hay que mandarlos muy pero muy…lejos.

Besos azules