Seguramente cuando planteas esta frase ante tus amigos, familiares o conocidos lo primero que te dirán es: “que lo pienses bien, que las cosas están muy difíciles, que es complicado encontrar trabajo en estos tiempos, que la situación no está para arriesgarse.” De hecho, este tipo de respuestas y comentarios, no solo se han hecho ahora si no a lo largo de mucho tiempo. Cambiar de trabajo o buscar una nueva oportunidad implica un riesgo y por ende mucho temor de por medio.

Por ningún motivo se trata de actuar de forma irresponsable, pero si de evaluar y buscar alternativas cuando la situación en tu trabajo actual no es la idónea.

Lee detenidamente los siguientes puntos y cuestiónate después si es hora ya de cambiar de trabajo:

  • No sientes motivación por ir a trabajar. Estás cansado de hacer las mismas actividades y no parece que haya un avance ni crecimiento personal o profesional. Antes te gustaba lo que hacías pero ahora todo parece demasiado tedioso, aburrido y poco gratificante.
  • El miedo te aprisiona. Si pudieras vencer todas las excusas, te arriesgarías, pero siempre los pretextos y el temor es más fuerte. Tienes miedo a fracasar, miedo a perderlo todo, miedo a renunciar, miedo a no tener éxito. Vives con miedo pero sabes que esto no es lo que te hace feliz ni lo ideal para tu vida.
  • Tienes enormes ganas de emprender un proyecto o negocio, durante el día pasan por tu cabeza muchas ideas de cómo se podrían llevar a cabo. Sueñas con el día en que todo se acomode y pueda ser posible. Compartes constantemente con los demás la idea de tu proyecto. Quisieras tener la valentía de dar ese primer paso.
  • Te invaden sentimientos de tristeza, nostalgia, coraje, admiración y hasta respeto por aquéllos que han podido dejar atrás empleos en donde su potencial estaba siendo desperdiciado. ¡Quisieras en algún momento estar en otra situación donde pudieras brillar con luz propia!
  • Las relaciones con tus compañeros de trabajo se han deteriorado considerablemente. Pareciera que con quienes tienes conversaciones están igualmente cansados, hartos y fastidiados de lo que hacen. Se ha permeado la negatividad y se han abierto los foros exclusivamente para las quejas y las críticas.
  • El ego, el reconocimiento, los lujos, las comodidades y la “buena vida” te aprisionan. No estás bien pero tampoco estás tan mal, así que para que arriesgo. La pregunta sería ¿Cuánto vale tu felicidad?

Si tienes pensamientos de este tipo quizá sea el momento de que tomes cartas en el asunto. Posiblemente debas buscar otro trabajo o tal vez sea propicio que inicies el tuyo propio. Lo más importante es que tengas confianza y seguridad en ti mismo, comiences a trabajar al respecto y perseveres en alcanzarlo.

Sin duda en todos los trabajos habrá que vencer obstáculos y fracasos, incluso por ahí dicen que uno cambia de trabajo pero los problemas siguen siendo los mismos. Sin embargo cuando logras tomar la decisión de buscar aquello en lo que te sientes a gusto, aquello que te permite crecer, aquello que te reta a ser mejor persona entonces sabrás que estarás en el camino correcto y que posiblemente habías tardado mucho en tomar la decisión del cambio.

Gandhi decía “La felicidad se alcanza cuando: lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía” yo digo que la vida no es vida si no haces cada día un esfuerzo por tomar la decisión de seguir un camino que te llene de energía y alegría.

Besos azules