Las palabras que utilizamos tienen una gran influencia en la manera en como otros nos perciben. Cuando se nos presenta la oportunidad de una entrevista de trabajo, debemos ser muy cuidadosos de lo que expresamos de forma verbal. Cuidar la intención, entonación y lo que deseamos proyectar con palabras es crucial para que el entrevistador se lleve una buena imagen de nosotros.

A continuación 6 palabras que debes evitar en una entrevista de trabajo:

  1. No sé: Aún cuando no sepas la respuesta a la pregunta, una muy mala manera de responder es diciendo “no sé”. El entrevistador está deseoso de conocer más sobre ti, sobre tu experiencia y tus conocimientos. Responder “no sé” deja entrever falta de emocionalidad, interés y entusiasmo por la conversación. Si en verdad no tienes una respuesta o no sabes que responder, procura sustituirlo con un silencio que te permita pensar en una alternativa más positiva a una respuesta escueta como “no sé”.
  2. Horrible, terrible, nefasto: Estas palabras dan una connotación muy negativa, por lo que fácilmente generan una impresión en nuestro interlocutor de negatividad, enojo, frustración. Es de suma importancia que intentes evitar estas palabras sobre todo cuando te refieres a tu trabajo actual/anterior, tu (ex) jefe, colaboradores de trabajo o actividades que desempeñas.
  3. No estoy de acuerdo: Ya sea que la utilizas como respuesta a un comentario u opinión de tu entrevistador, o para manifestar tu no conformidad con alguna condición laboral, debes evitarla de sobremanera. Quizá no estás de acuerdo con el sueldo que te están ofreciendo o las actividades que vas a desempeñar, sin embargo hay alternativas para responder, como por ejemplo: “habría oportunidad de reconsiderar la propuesta” ó “podríamos entrar en detalle con las actividades para ver el alcance de mis responsabilidades y tareas”.
  4. Soy malísimo (a): Posiblemente el entrevistador busque conocer algunas de tus áreas de oportunidad y/o debilidades. Si bien es cierto, conviene ser muy honesto con nuestras capacidades, es importante utilizar las palabras correctas para no dar una mala impresión. Si respondes diciendo “para eso no sirvo, soy malísimo” tu entrevistador grabará en su mente de forma inmediata lo que acabas de decir. Hay una fuerte tendencia en las personas por registrar y catalogar a otros en lo que no son buenos o donde encuentran alguna debilidad. Puedes sustituirlo por: “estoy dispuesto a aprender”, “seguro con un poco de práctica podría mejorar”.
  5. Nada nada, olvídelo no tiene caso: Estarás en un aprieto si de pronto dices algo de lo cual no quieres hablar o en lo que no quieres profundizar. Dejar a la otra persona con la duda de lo que ibas a decir suscitará un ambiente tenso e incómodo para ambas partes. Si ya estás en esa situación procura salir airoso mencionando frases cortas y concisas que te permitan desviar la comunicación, pero evita en la medida de lo posible pedirle a tu entrevistador que olvide lo que tenías intención de comentar.
  6. Yo, yo, yo y más yo: Nada más cansado para un entrevistador que escuchar a una persona ególatra y “narcisista”. Está claro que la conversación gira en torno a ti y al interés que tiene la empresa por tu persona, sin embargo no debes centrar la conversación únicamente en ti. Mencionar repetitivamente “yo hice” “yo soy” “yo conozco” “yo logré” “yo puedo” “yo soy Superman” a cualquier persona cansa. Recuerda que estás en una negociación en donde ambas partes están interesadas y ambas partes deben quedar conformes, por lo que un poco de interacción, preguntar, escuchar, interesarte puede ser de gran utilidad para tomar una buena decisión y seguramente bien valorado por tu entrevistador.

Lao-Tsé decía: “Con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras” yo digo que utilizamos palabras y frases para expresar nuestros sentimientos y pensamientos, proyectando así quienes somos y en qué creemos. Podemos utilizarlas para destrozar y derrumbar, o mejor aún para conectar y cautivar.