Lleva mucho tiempo construir una buena reputación profesional, y ésta se puede ver desmoronada en cuestión de segundos. Son muchas las oportunidades que se nos dan cuando interactuamos con otras personas a nivel laboral, por lo que no queremos arruinar la confianza y credibilidad que hemos cimentado con actitudes que pueden dañar nuestra reputación.

A continuación comparto contigo algunos aspectos que pueden hacerte ver poco profesional en una reunión de trabajo:

  1. ¿Estás o no estás?: Si tomaste la decisión de participar, o es importante que estés en esa reunión, debes de asegurarte que tu presencia se hace notar. Tu conocimiento, experiencia y aportaciones deben ser inteligentes, oportunas, congruentes, asertivas y de gran valor. Ya lo decía Steve Jobs: “no me interesa tener invitados por misericordia en las reuniones”, seguramente estás ahí porque es importante que estés, si no lo es entonces mejor no estés. Esto aplica también para las personas que mandas en tu representación. Ahora bien, si vas a hacerte notar, asegúrate que cada palabra, actitud y aportación sea en todo momento para enriquecer la reunión y hacerla más productiva.
  1. Me interesa, pero no tanto: Aún cuando es entendible que haya llamadas que se tienen que atender, esto difiere mucho a lo que constantemente se ve en las reuniones de trabajo; todas las personas saliendo y entrando, mandando mensajes, revisando correos, etc. ¡Cuidado! El mensaje que das es de poco profesionalismo y que al final si te interesa estar, pero no tanto. Si quieres demostrar profesionalismo y compromiso debes procurar que la persona o personas con las que estás interactuando sepan que tu atención está totalmente enfocada e interesada en ese momento.
  1. Protagonismos, ego y poder: Estos son grandes enemigos en las reuniones de trabajo, y que , aunque puedes creer que hacen ganar credibilidad, la realidad es que solo contribuyen a que tu reputación se vea cuestionada. Demostrar con ciertas actitudes arrogantes, soberbias, prepotentes e inflexibles que tú eres quien manda o tiene la razón es agotador y poco productivo. Hoy en día, el poder se gana no se impone, y eso tiene que ver mucho más con los resultados y las realidades que das, que con meras apariencias.
  1. ¿A qué hora era la reunión? Llegar tarde, no llegar, jugar con el tiempo de los demás antes, durante y después de la reunión, no estar preparado con la información y los materiales, consumir más tiempo del previsto, no involucrarte, estar revisando la hora del reloj, y un sin fin de actitudes en relación al tiempo pueden ser detonadoras para que tu profesionalismo y credibilidad se vean perjudicadas.
  1. Cuida tu marca personal: Enfócate, concéntrate, muestra interés, no te disperses, propón, sé proactivo y soluciona. Las reuniones son buenos momentos para “venderte bien”, para que la gente vea en ti un solucionador, un ejecutador, un estratega. Promuévete. Es increíble, pero los más mínimos detalles como: un bostezo a destiempo, una mala postura en la silla donde estás sentado, abusar de la comida o el café , incluso un arreglo y cuidado personal desalineado, así como secreteos entre compañeros y muchas pequeñas cosas más pueden garantizar que tu marca personal diste mucho de lo que quisieras proyectar.

Sin embargo, al final lo más importante es que tengas las competencias y el conocimiento suficiente para poderte desempeñar correctamente dentro de tu trabajo.

 Peter Drucker decía: “Cuando un directivo dedica más del 25% de su tiempo a reuniones es que se organiza mal”. Yo digo que es importante aprovechar al 100% el tiempo que tenemos, pero mucho más importante que cuando vamos a requerir del tiempo de los demás garanticemos que será el mejor tiempo invertido y por demás productivo.